COCONUT HERO, la metáfora

En medio de un lago, se ven Miranda y Mike.

Goodbye Michelle my little one
You gave me love and helped me find the sun
And every time that I was down
You would always come around
And get my feet back on the ground.

 

Goodbye Michelle it’s hard to die
When all the birds are singing in the sky
Now that the spring is in the air
With the flowers everywhere
I wish that we could both be there.

 

Terry Jacks, Seasons in the sun

 

Myke y Miranda descansan en una tumba ajena. Para Myke la segunda aunque todavía no lo sepa. Apenas empieza a descubrir el rostro de la muerte, más adelante va a entender que es el destino.

La mano de Miranda le guía la mirada dibujándole letras, entremezclando estrellas, reflejos y destellos traza la H, la e, la doble ele… Myke no logra descifrar la O.

Adolescencia, revolución neuronal, hormonas, esto más la soledad de los bosques, de los lagos, y el único espejo es fashion… Myke aprende la importancia de un rostro esquivo y ajeno, el del padre, y entiende qué es la soledad.

Después opta por correr entre los laberintos del desasosiego, de la desesperanza, de la agonía. No está listo para el espanto, pero cree que puede nombrar el infierno, hell.

Este juego, o esta metáfora de letras, escritas con estrellas o con nubes, no aplica, no vale en castellano. En la traducción se pierde. Nuestro “hola” se distancia del “hello” y nuestro “infierno” del “hell”. Así perdemos el sentido de una tumba abierta en la noche, la idea de un reno muerto y de dos adolescentes que quieren leer en los astros su destino.

Poster de Coconut Hero: Mike está tocando una guitarra acostado sobre el césped

Imagen vía: IMDB – Coconut Hero

Para Myke el camino será más largo. La distancia con su corazón es enorme.

En esta historia de paisajes y soledades, de desencuentros, de búsquedas, es fundamental el humor negro, la sátira y, por supuesto, eso que llamamos inocencia. Pero igual, la suerte está echada.

Creaste la palabra y la voz sentencia otro bautizo y aprendes a que si llamas la muerte ella vendrá. No faltará a la cita.

Myke intenta leer en el lenguaje de un dios ajeno las posibles respuestas a dudas que no sabe cómo plantear. Al final, la duda es nuestra y el acertijo nos abre la puerta a otra historia.

Los ángeles deben morir. Entonces solo tienes una opción… vivir.

“Lo demás déjaselo al silencio, deja que la sombra te guíe, que después te abandone. Olvida. Asume que la ceniza era tan solo una estela que cada paso debe borrar. Deja que la garganta se seque, con ella la tinta. No escribirás, no sentenciarás. Con tu voz se va a diluir el tiempo y ya, libre de la palabra, encontrarás otra frontera.”

 

Bogotá, D.C., Julio de 2017

Por: Dean Lermen G.

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