La torre de Babel… online 2

Torre de babel

Torre de babel

Torre de babel. Imagen: torredebabeltraduccion.blogspot.com/‎

Aprender un idioma es descubrir que nuestra memoria no es tan buena como la capacidad de imitación y el aprendizaje por repetición. Tendré mis detractores pero creo firmemente en la inmersión total. Seguramente no es posible para todos, pero es una buena oportunidad para quien tenga el deseo de aprender.

Sólo cuando tenemos la necesidad de obtener el objeto del deseo se hace obligatorio el esfuerzo por comunicarse. Y en este renglón incluyo los idiomas gestuales que así como la lengua de sordos, tiene sus códigos universales y sus significados particulares. Por eso se habla del lenguaje del amor y si detalláramos de qué se compone tal vez no encontremos muchas palabras, como si, sonidos, gestos y movimientos.

Pero bueno, hablando de los idiomas o lenguas extranjeras recuerdo que en mi época (30 años atrás) se veía inglés desde la primaria y francés los dos últimos años de la secundaria. Así se despertaba el interés por la música, los viajes y la cultura foránea. Hoy pululan los colegios bilingües y los chicos hablando spanglish. Muchos jóvenes profesionales combinan nuestro idioma con todos los extranjerismos posibles poniendo en práctica el refrán “confunde y reinarás” que según la Pelota de letras  es típico de la generación X de 1975 a  1980 y subsiguientes, diría yo. Los de la Guayaba para atrás somos frecuentemente motivo de burlas de nuestros hijos, sobrinos y parientes menores que nos hacen repetir palabras como fax, blog, router, whatsapp, available, Fort Lauderdale y esa que puede estar pronunciando en voz baja recordando a su hijo o burlándose de su padre.

Y aunque otro refrán reza “loro viejo no aprende a hablar” la globalización nos obliga a defendernos en otros idiomas ya sea por aspectos laborales o familiares. Tengo una hija en Francia que pronto me dará una nieta. Un sobrino en Italia que ya tiene algunas producciones audiovisuales y una muy buena amiga que me invita al matrimonio de su hija en Croacia. Así las cosas, Internet es hoy día el profesor más económico, más paciente y más prolífico al que podemos acudir para conocer algunas palabritas o alcanzar un nivel decente para desenvolvernos.

Ahora bien, lo que “indican los indicadores” es que estudiar en Colombia una carrera de pregrado es equivalente en precio a realizar una maestría en Estados Unidos, Reino Unido o algunos países de Europa, donde se pueden obtener becas o beneficios económicos con el plus (más en francés) de llegar a la inmersión total que incluye culinaria o las 5 variedades de McDonalds, perdidos en la ciudad o google maps al derecho y al revés; la versión personal de “Friends”, amigos del universo y contactos para el futuro que nos pueden sorprender.

Per tutto questo: ¡Adelante!, reserve una hora diaria de sus visitas al ciberespacio y conozca el poder de la memoria y la repetición para aspirar a perfeccionarse en una inmersión vacacional, laboral o personal. Bon voyage!


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